a los que amo.
a pesar del tango y de la banda.
y con razón.
a este grupo de indecentes.
Pancho mismo.
que me abraza y que me quema.
tal cual era su fachada combativa.
del garzón sin sus propinas en esos bailes.
sin derecho a ser nombrado.
donde podrá llorar a oscuras cuando su ángel le toque la corneta.
desde la niñez de invierno.
pero en griego para todos ellos.
Repito historias viejas con las mismas letras
Y los recuerdo a todos, incluso a mi pasado.
pero al estar frente a cada uno me diluyo
me disperso y contraataco.
Me siento torpe, asustado con cualquiera que se ponga por delante
Eufórico del gesto y del abrazo
sigo fiel con todos
contra el viento sigo a mi bandada
aunque todo esté cambiado
por culpa de tal o cual marea.
Cucho; mira ¡mira!
sigue bella la
Antonieta
y la
Berta;
la que en otra esposa fue mi vida
Ni me explico!
¿Son las muertas?¿Son las nuestras?
¿Dónde termina el horizonte de la historia de la escuela?
¿O en la batalla te morías haciendo de la espuma rojinegra
páginas de cuentos infantiles?
Son
Berta y
Antonieta de huesos y de carne
cubriéndose de estrellas y lunares
mientras dos de todos las recuerdan.
La tormenta nos entierra sin ni un duelo
junto al mar y a dos pasos deste vaso amargo.
Olas de este porte abandonan los fantasmas
del viejo acorazado
Argos
del velero carcomido por el miedo.
No es el mar el fondo inmenso, si no este bar
el que nutre de náufragos hermosos
como
Ulises o
Teseo.
Al pisar la playa blanda como nube
no tuvimos miedo en nuestra incertidumbre.
y a la sombra de adoquines combativos
nuestros pasos comprobaron lo que era cierto;
la historia transcurrida era apenas un paseo.
Al compartir este panfleto o crónica patriótica
un 19 de noviembre del 93
Sonia me pregunta:
¿Qué es poesía hoy que estoy de cumpleaños?
Y Cárcamo Rubén emite su carcajada solitaria
de nazareno en su madero apolillado.
Yo hablo de Vallejo
del que murió lloviendo a cántaros
y del poema
Gebla
políticamente por supuesto.
Julio de su camioneta de 25 millones.
Más valía la fe de
Paul Éluard
que lo cubría en sus primeros pasos
con esa claridad que da tremenda risa
Vuelvo a fumar señor
Zeno, y comentamos:
Al chistoso le darán el
Nobel
y al marcado el
Nacional
uno sobrevive por el caldo de cabeza
y el otro por tan sólo militar.
Persistimos voyeristas con el gran angular.
Por si acaso
a nadie más le interesa ese ganado.
…Y que sigan los portazos con el lenguaje superado
valpozando en la cresta del murelio.
Son cosas del pasado con su trozo de luna que preciso
o aves marinas y salobres
cruzando el resto de las tumbas de las olas
o espejo azul del cielo que evapora
a gran velocidad nuestros sepulcros
y alborota.

Repetimos algún verso de
Cortázar. Capítulo 68.
Aparece un sacerdote simulando un vendedor de biblias
con su vocabularia espada
relampaguea como siempre las mentiras viejas.
El
Maharichi derivó en juez de menores
La vanguardia fue descuartizada.
- ¡Qué duda cabe!- Miren todas esas canas
perdiendo sus virtudes
parecen senadores vitalicios
veraneantes.
Erna, camarada
todo inicio está en la escala del
Seguro Obrero
y en la frontera de los fuegos
que es el par de lunas de tu pecho
pero en un bar, se acaba toda la jornada.
- En el mingitorio -
para ser exacto
ya que siempre fuimos la carnada.

Antiguas calaveras con los mismos defectos
Desnudos cráneos senatoriales
casi tumbados, todos perfectos.
A la quinta hora del
Bar Cinzano, lo somos
casi tétricos,
porque la rima siempre fuerza,
somos todos arquitectos.
Erna no falla, no falla nunca
Nadie sabe por qué lo hace
Tal vez por eso de las ciruelas secas
o por nuestra ropa vieja llena de crespones
en la cual ya asoman larvas rancias
y que ingenuos como somos,
confundimos con pompones.
El viaje es sin retorno
y el boleto es la hoja que se lleva el viento
para levantar la otra semilla.
Vuelvo y vuelo
lúdicamente por supuesto
a los mismos lugares de la Erna
del
Jorge, del
Pepe Soto
y de la
Esther ¿y tú quién eres?
Vuelvo a hablar de
Vallejo y de
Gebla
mas carne a carne golpeannos la mesa

y se derraman desde el cielo viejo
sucesivamente, como vasos
frágiles, baratos,
mansos como besos,
los comensales.
A la Erna deseosa
siempre le tembló la mano.
Un rucio grita: ¡Viva la arquitectura!
Levanto el pulgar como protesta, el puño, la
V,
la palma de la izquierda y la derecha
y aplaco mi sed de venganza en el
Cinzano.

Hay que tener siempre
una conducta perfecta en los velorios.
Se tiene Guillén de su presidencia
Se tiene Vladimir de su pintura
Se tiene Agustín del parapente
en la edad de la inocencia con sus hembras.
Se tiene
Castro de la sueca
Se tiene el calvo
Anabalón
de las llamas que ardieron en su calva
y sus dedos

Y
Moraga convalece con sus hadas moras
sin contaminar, tal como era su deseo.
Son todos ellos los únicos letales que me quedan
y por ellos camino con orgullo
como invicto
sin rendirme y a su nombre.

La
Erna se sostiene como siempre
en su pudor rosado
y en el manubrio argento de mi bicicleta pía.
Es sumamente necesario que se formen a un costado del camino
tanto derrotado
y hacia el otro los suicidas
que como blancas dentelladas del mar Rojo
nos llevarán a esa tierra prometida.
Se juntarán esas paredes

y seremos al final un sólo mar
plagado de tritones y sirenas
propalando sus mitos y leyendas.
No hay guerreros para nuestra reina.
Sólo diptongos
que a su nombre alzan voces con el grito de la guerra.
¡ERNA!
(
no te duermas)
Al cielo del
Cinzano le sobran manos de pintura

y nos quedamos pegados a su altura
con sus toses y fumadas no caen ni pesares
Nadie se hace cargo de los gastos.
Los gastos generales.
En estos mismos van los mártires y cínicos
amorosos y dolidos, viudos y maestros
con sarcófagos colgando funcionarios
o medallas del mismo corazón envejecido
¡Que lo sepan sus alumnos!

Son las
5 amiga y pienso en ti
A la hora impar
me despido de puntillas,
pendular en cada abrazo para que vuelvan utopías
como besos que alguna vez te di.
El hijo se despide de sus pares
El próximo año conoceré el último dolor
hermano de los primeros sueños.
Es mi destino.
Tal vez yo sea el último en morir
o la
Erna
prodigando como siempre
esas rancias bendiciones
que nos caen cual pendones.
..