La copa al medio del llenado
tiene al norte el horizonte.
Allí donde toca la rompiente
el océano del vino
se aquieta, turbio,
se posa y me contiene.
La copa al medio del llenado
cada vez que la recuerdo hueca
la bebo sin sentido.
Regreso a mirar lo que desciende
entre el poco amor que suministro
y la abundancia justa de tus labios.
Esto es beber tranquilamente;
besar.
En la hora justa de la sombra
el ángel me respira el aire
y la copa sigue siendo el ojo que me mira fijo
sin ver
la ebriedad que me provocan tus labios febles
tiritando.

