Colonia :
Al cambio del siglo diecinueve
son los suizos Samsing
quienes reparan los relojes.
Le dan cuerda.
Cuando se agotan las pepitas
los Mimica venden pan,
venden trigo y abarrotes.
Ciccutti y Pascualini hacen tucco,
pintan óleos, venden pianos y brocados
Los alemanes Duve Grote
talan la pulgada maderera.
Nunca hablan, ni conocen el bullicio.
Bourgade Caperán
se fugó con los Blanchart,
Gastón y Juan,
y para ellos
el hijo del marqués factura los pasajes.
Los Álvarez que descienden
de los Gallo y de los grandes
ejercen las artes de la filantropía.
Su amor nos liberó de toda culpa.
Los Barría en la iglesia oran
y en la casa a rezos blasfeman
cuando en las puertas del horno
el pan de cada día se les quema.
Los Sepúlveda y Navarro
dicen que practican con enfermos
o inspeccionan el trabajo.
pero en la Bomba Dos beben vino en bota,
juegan truco y sus hijos más bellos que el paisaje,
junto al viento pelan ajo.
Los Cárcamo hacen lo que pueden;
guardan azafrán en cajas de madera
o reparan los motores de los buques
en astilleros y varaderos criminales.
En cambio los Ojeda
soñaban con repúblicas ayer.
Ningún apellido termina en ese.
Ninguna calle los recuerda.
Solo son gente buena
que fue primera piedra.
Pero los sin patria, dios ni ley,
que hablan de pioneros, de la raza
marcan cráneos, alambran y contagian.
Parientes:
Con un sonido inmenso a mitad del siglo veinte
y más caligrafía que el hispanoamericano
abruman las palabras de la Prensa Austral:
- ojos arrasados por las lágrimas...
- gélida comarca meridional...
- incólume y ogaño panamericano...
Son palabras de otro mundo
que se refieren simplemente a :
Río de Los Ciervos, Leñadura
Río Rubens, de las Minas y pasturas
Barranco Amarillo y un adiós.
Son mineros, cazan zorros,
buscan oro, talan bosques
son pioneros en los confines
de la pandilla de mi barrio.
Yo vivo aquí.
Colón 866.
En la avenida.
A la vuelta de la esquina
y los conozco:
- Caiquén, Carancho, Tonina
- Auristela,
Vinicio, Antonia y Froilán
- Milka, Leopoldo,
Zeneta,
- Selmo y Pascual.
- Góndola, Confite, Piño y Vermú.
- Chicote, Rubio, Panduro y Pituca
- Cúter, Birome, Ruibarbo y Jam.
Palabras que no escucharé. Jamás.
Reflexiones :
En mi ciudad natal somos distintos.
Olvidamos el idioma del origen.
Todos emigraron a cálidos mejores.
Y a pesar de los cambios de nombre y apellido,
cada cierto tiempo se reconoce el vellocino.
No importan las distancias y sus goteras.
Siempre los abraza nuestra casa
memorando cines, radios, calafate
las noches en que ulula la sirena,
y los silbidos ovejeros.
Pero a susurros,
ya que hoy somos arquitectos,
locutores, ingenieros,
abogados, periodistas, profesores.
Somos
ciudadanos ejemplares.
Que al tiempo de la esquila y de las pompas
como en toda gran familia y su negra oveja,
se descubre que una de ellas es poeta y dos son
militares.
Sin embargo, pese al siglo transcurrido
nos asombran las distancias alcanzadas
por el batallón de dolientes olvidados
y de cómo ha crecido la manada
con ese amor intenso y fiel
que siempre lleva un desterrado,
conviviendo con pumas al acecho
escondidos dentro del rebaño,
sin patria, dios ni ley.
Que la historia
pille a nuestros hijos confesados.


